De regreso a los tiempos a mi blog, trataré de recrear (hasta donde mi memoria matice y permita) las conversaciones que con cierta regularidad sostengo con uno de aquellos jóvenes lojanos de espíritu, de aquellos que recuerdan con dicha y placer aquellos días que ya no serán.
Bueno dejando de lado tanta latería, al punto. Acostumbro desde hace unos cinco años a comer en uno de los mercados de Loja, esa ciudad hermosa llena de calles y avenidas que parecen colegio de señoritas (Pena volvió a ganar ese man), en el puesto de doña Digna, allí, sentado un típico sábado de esos que antelan al domingo, tomando un café pasado (razón principal de mi presencia en el mercado), veo acercarse un cuerpo torcido por los años y encorvado por los hijos y el trabajo, se sienta a mi lado, y pide una humita, yo sirviéndome los alimentos matutinos no presto atención al ignorado ser, éste sin embargo viéndome ensimismado leyendo en el periódico una noticia sobre el Barcelona me dice: “¿Oiga joven usted es de por aquí?”, como me agrada muchísimo que me interrumpan cuando como (ironía), le digo tranquilamente y alzando la mirada hacia el:
– No, por?
-Parece que es de la costa
–A si, soy de Huaquillas
-Ahhh, peruano?? (viejo jijuelavalienta, pero con respeto le respondo fingiendo sonreir)
–No, soy bien ecuatoriano.
-y ya estás estudiando?
–si en la universidad.
Luego de haberme sacado de la pésima noticia que estaba leyendo sobre los barceborrachos, me salió con una perorata de aquellas, de a qué bien, es bueno que te eduques, que sirvas de algo y otras jaladas, el anciano preguntón comienza la siguiente conversación:
-y ya tienes mujer?
–No por ahora, -le digo riendome- -en esos tiempos no anduve en los traumas actuales con la F
-que no te gustan las mujeres?
–no, no es eso, pasa q no hay chance a veces, usted sabe cachuelos nada más de vez en cuando
- cuando tenía tu edad, yo trabajaba como capataz de uno de los hacendados de antes y tenía una jovencita pero así como mozita nomás, es bueno tener una mujercita así aparte, jejejejeje (se reía el viejo).
-pero ya as de tener tu cualquier cosa por ahí? Que vives solo?
–si casi, vivo con mi hermano
-hay se la prestan (se ríe el viejo)
–(sonrío) no pues eso no.
Termina su humita, por su masticar lento y cansado se lleva algo de tiempo, yo le espero que acabe para poder salir, y el viejito, me dice como despedida:
-mira joven, vos tienes cara de tranquilo, trata bien a la niña, pero eso si no dejes que te vaya a joder
–(siguiéndole la corriente) no se preocupe.
Doña Digna,se queda viéndonos y se ríe al ver a un joven de espíritu hablarle así a un joven (aparentemente) fisiológicamente hablando, le dejo que se valla, y le pregunto a doña digna, si así mismo es el viejito, ella me dice “no le haga caso ese viejito está loco, ya tiene como 95 años”, tan viejo, pero tan gue”#$ para hablar ese tipo de cosas, de todas maneras, simpático el viejito, va al mercado y nos encontramos con frecuencia para hablar d las ocurrencias más variadas, tanto él como yo, incluso recuerdo algún día hablar de los hacendados de antaño, los Burneo, los Rodriguez, los Loján (jaja broma), etc. Pero eso será tela de otro vestido.
Recent Comments